En su organización interna, al igual que sucede con el texto, el párrafo tiene una doble estructura o dos planos diferentes: una estructura profunda, de contenido o semántica, y una estructura superficial, de expresión o formal.
Así pues, la mayoría de los párrafos tienen una oración temática —la que mejor expresa la proposición principal— y unas oraciones subtemáticas —que desarrollan las proposiciones secundarias—. En algunos párrafos, no existe una oración temática debido a que la proposición principal está implícita y no aparece formalizada en una sola oración sino que ha sido desarrollada a lo largo de todo el párrafo. Esto último es importante porque nos lleva a concluir que en todo párrafo de desarrollo (o informativo) existe una proposición principal, pero no necesariamente una oración temática expresa.
Por lo general, la oración temática está ubicada al principio del párrafo, pero también puede aparecer en la mitad o al final. Cuando está ubicada al principio, la oración temática tiene la característica de ser una generalización, y por eso a estos párrafos se les denomina párrafos deductivos. Cuando la oración temática aparece al final, tiene características de resumen, de síntesis o de conclusión general. A estos párrafos se les denomina párrafos inductivos. Son menos frecuentes que los deductivos, ya que exigen del autor un mayor rigor en la organización y en la secuencia lógica, porque se parte de casos particulares para inferir una generalización.
También puede suceder, de manera menos frecuente, que la oración temática vaya más o menos en la mitad del párrafo. En este caso, el párrafo se inicia con oraciones subtemáticas, se enuncia la oración temática y se continúa y se termina con nuevas oraciones subtemáticas. A este tipo de párrafos se les da el nombre de párrafos inductivo-deductivos.
